01 agosto, 2013

Deberían ser eternos.

Llevo meses callándome  un montón de cosas. Quizás lleve años aguantando, ya que la noción del tiempo la perdí hace mucho.
Me he portado como una estúpida en muchos momentos, muchos habéis aguantado sin saber nada, otros habéis decidido cortar por lo sano, otra veces he decidido cortar yo.

Llevo años intentando prepararme para un golpe duro, para una muerte, ¿y sabéis? A pesar de que lo veía venir, de saber que tenía que pasar lo que está pasando, nunca he conseguido superarlo ni en mi imaginación.
Aunque quiera creerme que soy de piedra, aunque sea eso lo que parece, soy frágil, soy débil, no soy capaz de afrontar algo así.
Son tantos años los que llevo llorando por una persona que se fue, que aún no soy capaz de mirar sus fotos sin derramar una lágrima detrás de otra. Y ahora esto.
La naturaleza no debería permitir que una persona se diese cuenta de que se está muriendo, la naturaleza no debería permitir que una persona sufriera por una enfermedad ni por cientos de ellas.
Es cierto que cuando una persona se muere, cuando se va para siempre, deja un vacío existencial que no somos capaces de afrontar. No somos capaces de hacernos a la idea de que hay alguien a quien ya no vamos a ver, abrazar, besar, escuchar, ayudar, nunca más.


Los abuelos deberían ser eternos, no cabe duda, pero obviamente eso nunca ocurre, por eso siempre nos quedan sus enseñanzas, sus historias, sus recuerdos, sus fotografías.

De pequeña creía que era la única que tenía dos abuelos y dos abuelas. Me resultaba raro, especial, hasta que por fin comprendí que eran los padres y madres de mi padre y de mi madre. Yo he tenido que criarme sin mis dos abuelas y sin uno de mis abuelos, se fueron cuando yo era muy pequeña, no recuerdo nada, sólo sé lo que me cuentan mis padres y lo que veo en las fotos. Y ver y vivir lo que está pasando ahora, me duele, mucho, me deshace.
Hace años no me dejaron ir a ver a una persona al hospital, estaba muy mal, no querían que la viera así y desde el primer momento en el que me enteré que se había ido para siempre no pude perdonarme el no haber ido a verla fuese cual fuese su aspecto, y aún no me he perdonado no haberle dado un último beso, un último abrazo, un último adiós, por eso, aunque ahora tampoco me dejen ir a ver a mi abuelo, voy a ir, porque si no voy tampoco podría perdonármelo.

Llamadme estúpida, pero es así como me siento y como lo siento.
Incluso cuando no estés, te voy a seguir queriendo, porque te has ganado a pulso ser eterno.

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