23 enero, 2017

Barquitos de papel.

¡Alerta! 
A lo lejos suenan los cantos de sirena, 
allá donde los barcos de aguerridos marineros naufragan, 
allá donde se embriagan de ron añejo 
y analizan lo complejo de la vida plasmado en el firmamento. 
Y no te miento si digo que, incluso el marinero más sediento
sació su sed de venganza en un ataque de ira, violento.

Sobreviviente en busca de un mapa de estrellas estrellado,
con ojos cenicientos ante el desastre inmortal, encallado. 
Perdido en un cielo vacío de sentido,
asustado en un campo de batalla,
pensando que no da la talla.

Y el orgullo, el ego, la avaricia, la codicia, 
la ira, brava conductora de su vida,
ahora destruida, 
sin sentido para aquel sediento y aguerrido marinero,
que perdió los estribos y no echó el ancla en el fiero mar.  

24 agosto, 2016

"No es para tanto".

Quizás quieras cerrar la puerta antes de empezar a leer porque, aunque no quiero hacerte llorar, quizás lo hagas.

He sobrevivido a una vida sin suerte, donde siempre exageraba cuando contaba que algo malo me había pasado, donde siempre he sido la mala incluso cuando no tenía nada que ver.

Cuando te das por perdida tantas veces como yo, al final acabas realmente rodeada de oscuridad y, cuando crees que has encontrado la luz al final del túnel, resulta que alguien sopla y apaga esa vela de esperanza.

Cuando intentas adaptarte a un entorno que no encaja contigo porque tú no eres parte de ese puzzle, y aún así nadie te reconoce el empeño sino que te llaman exagerada o que no le has puesto el empeño suficiente. Y lo vuelves a intentar y vuelves a caer, pero eres sólo una cría y ¿quién tiene en cuenta la opinión de una cría? Exacto, nadie.
Pero cuando esa cría crece y esos "no es para tanto", "no lo habrás intentado lo suficiente" aún escuecen, resulta que debió habérselo contado a alguien porque lo que los otros hacían no estaba bien.  Pero cuando esa cría se hartó de escuchar negativas a tantas cosas que decía o que proponía, se negó a que la tacharan de chivata y se calló.
Y lloró de la forma que más duele. En silencio y a solas.
Y nadie se enteró de cómo esa cría se sentía, hasta que ahora ha decidido hablar.


Cuando parece que por fin encontró el verdadero significado de la amistad, resultó sólo ser un lobo con piel de cordero que destrozó más de 10 años de su vida a base de insulto y de crearle una reputación inexistente a esa pobre cría que sólo quería librarse de la soledad y de sus complejos. A esa cría que era incapaz de compartir sus sentimientos con nadie, excepto con quien se disfrazó de amistad.

Una vez encontró la verdadera amistad pero después de tanto, lo arruinó. No se creía capaz de tener a una amiga de verdad, que de verdad la apreciaran, que la quisieran por como era, sin tener que disfrazarse, sin tener miedo a decir cómo se sentía.

Buscó lo que nunca quiso. Estar sola.

Y ahora, no soporta tener compañía, se agobia con facilidad, siempre tiene esa sensación de estar en el lugar equivocado, en el momento equivocado, a la hora equivocada, siempre siente que no encaja aunque ya haya encontrado su rompecabezas, nunca ha vuelto a sentirse realmente cómoda con nadie ya que siempre acaba sola y a oscuras.

Y se disfraza, y se maquilla, y busca cientos de excusas para intentar sentirse mejor, pero esa cría se ha perdido a sí misma, no sabe dónde encontrarse y por eso, nunca termina de sentirse bien.


Porque nunca es para tanto cuando no se trata de ti. 



22 junio, 2016

La última llamada.

Una noche tranquila, en un lago cualquiera con unas estrellas cualesquiera y con miles de ideas corriendo de un lado a otro por mi mente.
Una última llamada donde digo cuánto te echo de menos desde que te perdiste a ti misma y cuánto te quiero, que siento molestarte a estas horas pero que espero que me perdones por lo que estoy a punto de hacer. Una última llamada en la que el contestador recoge mi último "lo siento" y lo deja en cualquier sitio en el que nunca mirarás.
Te pido que no me olvides, que no olvides cuánto te quiero y cómo te quiero, que no olvides la forma en la que te abrazaba, la forma en la que te más que mirarte, te admiraba, y que no olvides que siempre serás un ejemplo a seguir por todas las personas que vienen detrás de ti. Que no olvides todo lo que has hecho y todo lo que te queda por hacer.

Y me sorprendo a mí misma enredada en una maraña de pensamientos en mitad del lago, calada hasta los huesos sin querer volver a la orilla, porque ni allí me sentía a salvo, y me hundo en mis pensamientos, me hundo en aquel lago.



16 mayo, 2016

Crítica a maestros y profesores.

02 febrero, 2016

Errática.

Sus pasos eran erráticos, su camino era invisible, sus pies eran pequeños pero dejaba grandes huellas allá donde pisaba. 
Su vida era una ruleta rusa mientras ella corría por el filo de su propio cuchillo.
Todos se tomaban la libertad de darla por conocida, incluso por querida, sin saber que el amor no hace daño, que el amor es libertad y que a ella, con ese amor que le brindaban, sólo le cerraban puertas y ventanas en el salón de la autoestima.
Sus lágrimas hablaban por si solas sobre lo que su cabeza pensaba pero su boca guardaba.

Ella era un diamante que todos querían romper.
Ella era una vida llena de "perdones" y "por favores" aceptados.
Ella era la mejor versión de sí misma. 
Ella era el camino que había recorrido y el que le quedaba por recorrer.
Ella era sencillamente compleja.
Ella era errática.
Ella era auténtica.


17 diciembre, 2015

El ángel que llora.

Ayer la vi llorar. 
La vi como nunca antes la había visto.
Triste.

Porque ayer la vi llorar desconsolada, triste, rogando con sus lágrimas que todo fuese mentira.

Hoy la he vuelto a ver llorar.
La he visto como muchas veces pero como nunca al mismo tiempo.
Desesperada, triste.

Llena de lágrimas amargas que le da la vida, llena de tristeza que le crean las situaciones.

Mañana la veré llorar otra vez.
La veré como nunca antes.
Desesperada, triste, hundida.

Porque mañana llegará un vendaval de emociones insostenible que hunden a cualquiera en su sano juicio.


Pero aquí ya estamos todos locos; todos hemos perdido la cabeza por razones sin peso que desorientan a cualquier aventurero que se toma la vida como una broma de mal gusto. 

Porque no hay soluciones para quien no las quiere encontrar, ni felicidad para aquel que se estanca en el pasado putrefacto.

16 noviembre, 2015

¿Qué quieres cuando seas mayor?

Una pregunta sencilla, ¿cierto? Pero cuantos más años pasan más compleja se vuelve la respuesta.

  • Me gustaría ser psiquiatra, pero no soportaría la dureza de ese trabajo.
  • Me gustaría ser psicóloga, pero no soportaría a alguien llorando en mi consulta, porque yo acabaría llorando también.
  • Me gustaría ser profesora, pero no sería capaz de enseñar a tantos niños.
  • Me gustaría ser arquitecta, pero no me fiaría de mis edificios.


"De mayor me gustaría ser..."
¿Feliz?
¿Alegre?

Yo de mayor no sé si quiero ser psicóloga, profesora o arquitecta, pero quiero ser alguien de quien poder sentirme orgullosa.
Alguien que, al mirarse al espejo, viese todas sus metas cumplidas, alguien con las cosas claras, alguien orgullosa de sí misma, alguien con la capacidad de curarse sus heridas.

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