17 diciembre, 2015

El ángel que llora.

Ayer la vi llorar. 
La vi como nunca antes la había visto.
Triste.

Porque ayer la vi llorar desconsolada, triste, rogando con sus lágrimas que todo fuese mentira.

Hoy la he vuelto a ver llorar.
La he visto como muchas veces pero como nunca al mismo tiempo.
Desesperada, triste.

Llena de lágrimas amargas que le da la vida, llena de tristeza que le crean las situaciones.

Mañana la veré llorar otra vez.
La veré como nunca antes.
Desesperada, triste, hundida.

Porque mañana llegará un vendaval de emociones insostenible que hunden a cualquiera en su sano juicio.


Pero aquí ya estamos todos locos; todos hemos perdido la cabeza por razones sin peso que desorientan a cualquier aventurero que se toma la vida como una broma de mal gusto. 

Porque no hay soluciones para quien no las quiere encontrar, ni felicidad para aquel que se estanca en el pasado putrefacto.

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