17 abril, 2012

Sigo siendo rancia.

-Guarda silencio, acércate y... ¡Juguemos a las cartas!
*Pensé que me dirías otra cosa...
-¿Como qué?
*Quiero que seas mía esta noche.
-¿Sólo esta noche?
*En realidad quiero que sea para siempre, pero es demasiado.
-Cierto, no nos anticipemos, aunque... Las personas que se casan se juran amor para siempre...
*¡Tienes razón! ¡Entonces, júrame que serás mía siempre mientras tú me quieras!
-Te lo juro, es más, te juro que te querré siempre y sin final aparente.

Al fin y al cabo nunca dejé de ser rancia. Por suerte o por desgracia soy rancia y te quiero.

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